18 oct 2016

Aire de media hora de dolencia.


Caricias, eternas caricias,
sobre nombres impetuosos,
extasiados los sentimientos,
estamos al borde del abismo,
y aun asi nos amamos.

Caminamos sobre espinas,
tan enredadas  al sonoro de las esquilas,
que el corazón,
re bombea las palabras escritas por el cielo.

¡SOMOS LAS SOBRAS!
¡COLOSOS  LUCHANDO SIN RAZÓN!
en la ventana de aquel tiempo,
vivía por ti corazón.

Era un lago celeste,
de rojas burbujas parecidas a la sangre,
con destellos cristalinos de pasión semejante,
despertamos de manera tajante,
ya nada tan alegre,
parecía un inverno de pura peste.

Acantilados, piedras preciosas, armonía en el silencio,
cantos, alegres, poderosa ilusión, sátiro es el recuerdo de los vientres unidos,
fuego... espíritu negro que rondaba por mi cama,
lo atrape en el aquelarre de un destino,
ahi en el fango pereció.

Cuando al cielo mis ojos postran su mirada esmeralda,
auroras vertiginosas sacudían mi espalda,
te volviste odiosa,
te volviste malvada,
pero siempre, por excelencia innata,
  por nigromantes amada.

Si a mi memoria viene Julio Cortázar,
que fastidioso se sentía,
a las mañanas en París,
recordando un mal de amores,
de inalcanzables colores,
La Maga: Prodigiosa como tú, fue la Ruina de Horacio y de la mía.



No hay comentarios: