2 mar 2015

"P"

"Con estas palabras le hago honor y un profundo respeto al apellido que lleva mi hijo, mi padre, mi hermana, yo  y toda mi familia
Con esto que escribo quise dejar una enseñanza a los nuevos y a los viejos, porque para haya van unos y por haya van otros.
Lo hice pensando en toda esa linea genética del antes, del hoy y del mañana.
Y así guardando respeto a los que se fueron y los que estamos, pues no tenemos poemas en el "hoy" y no tenemos un honor que entre versos se pueda respetar, así como lo escribí lo respeto y si se pudiera así me gustaría que se respetara. Si tu consideras una P en tu apellido harás estas palabras una extensión de tu mente y de tu alma."
                                                                                                                        Oscar E. Palafox Soto.

EL PALAFOX.

El Palafox que a su muerte acompaña,
al laberinto de la penumbra deseada,
se vuelve hacia sí mismo,
encontrando el camino a casa.

Soy la piedra en el río,
el viento a mi inflamado pecho,
que describe la teoría,
de esta memoria mía,
de que es momento de partir.

Como el zorro a su misterio de vida,
y su misterio  de vida partido en dos,
el folclore de su observación al universo,
y el guía de una nueva vida.

Aquello que soy y por bien no hice,
lo harán mis cenizas en el viento,
y en el agua,
El Palafox es hermano y hermana del agua,
dos cuerpos mezclados para ser un elemento,
y llevarse por la corriente la esperanza,
para El Palafox la esperanza es fuente de creer.

Amistoso desde su seno materno,
hasta el final de sus días,
y por eso encontramos el abrazo en el infinito mar, 
ahí donde nos depositan,
ahí donde navegamos hasta un nuevo umbral.

El Palafox es mi misterio,
y  a su mal le estrecha la mano al libertinaje,
a las malas costumbres,
dejando así  el poder de su libertad,
pero encontrándose a si mismo,
subyace su elocuencia moral,
y vuelve a renacer de su letargo.

El Palafox prefiere el fuego,
porque fuego en su alma y fuego en su corazón,
los hago llamar hijos de la combustión.

Al fuego le entregamos la vida,
a las flamas se les pide que nos envuelva en su yugo,
y que nos vuelva  arena atemporal,
para pedirle perdón a la madre tierra,
redimir nuestros errores al dañar su suelo,
por eso nos volvemos polvo,
El Palafox prefiere hacer las paces con su mundo,
y asi dejar un hueco en su vientre, 
para dar a luz  a hombres y a mujeres que mejoren su raiz,
despedir con la frente en alto al ya difunto,
y alegrar la vida del recién nacido con una sonrisa.

El Palafox es amigo intimo de sus sentimientos,
y muestra la cara de guerrera a sus enemigos,
toca con tambor de paz en todos los hogares que habita,
y se hace notar con la música de su corazón,

Asi El Palafox se vuelve eterno,
en la tierra,
en el cielo,
en el viento,
en el fuego,
y en el agua,
no aguarda a la muerte,
son amigos desde siempre,
se divierten juntos en su jardín,
tomados de la mano por el camino,
hacia un nuevo fin.