Beldad.
Antiguo es el sueño,
en ti no hay dueño,
cuando caminaba por los montes
verdes de tu placer,
hacías todas las Flores
crecer,
tus mezquitas de ¡admirable
color!,
quiero yo ser el que te quite
ese dolor,
ahí junto a los vitrales
caleidoscópicos,
sentir tu fuego en cada uno de
mis trópicos,
¡que si hay fuego en tu
vientre!,
querida indomable ¡quítame
todo el salitre!,
hay magma que sale de ti y resplandece
en el ocaso,
tú eres mi inspiración más
fuerte que el corazón de Picasso.
Quiero ser un milagro y dejar
de ser un saltimbanco,
pintar nuestros errores de
blanco,
cantarte cerquita al oído,
tu y yo nunca llegar al olvido.
Beldad,
arrullas a las fieras con tu
timbre de voz,
angelical tu aura de bondad,
Que hasta los peregrinos olvidaron
su marcha atroz,
mujer Ilusionista,
que desnuda sobre nubes vas tú,
corazón que ríe y palpita,
veo dentro mujer, que puedes
ser sodomita,
porque en ti no hay dolor,
¿ahora puedes ver que sólo
pinta el amor?
límpido es el río que lava tus
carnes,
tu piel da forma a los Dioses ancestrales,
y cuando tus besos me toman,
armonizan mi ser,
es una entrega al placer.
Beldad,
que quita la ansiedad,
pero tocarte… tocarte,
sutil pincelada mi mano al
hacerte arte,
acariciar, lisa tu piel como el
mármol,
Y con fracturas de guerrera… ¡las más
hermosas al amanecer!,
ese es el mármol que cubre tu
cuerpo,
color perlado aguamiel,
¿acaso te apartas de mi por
tanta hiel?
Soy tal cual invierno queriendo tocar
primavera,
tal cual dolor se esfuerza a
la sonrisa más bella,
así…así descansar en tu pecho,
en las noches veo tus ojos en el techo,
como infante sentir tu latido,
me tuerzo tan perdido
sonrío porque me muero,
pero me haces vivir de nuevo.
No hay mayor carencia que no
sentir el verdadero amor,
no hay mayor riqueza que no
gozar lo que es el sentir,
libélula mía...adorada que
vuelas tan rápido,
no te pido más que no puedas
ya darme,
solo pido en mano, mi corazon desarmado,
que admires lo que mejor puedo
hacer para ti,
y es escribir.
Aquí te inmortalizo y freno el
tiempo,
aquí nuestros errores se
vuelven cielo,
solo hazlo sin reproche,
admira mi dolor,
admira la belleza escrita,
que estas letras son para ti... mujercita.
Sin que te comprometas,
pero es por ti, tanta inspiración,
torrente oceánico imparable,
con la fuerza de los muertos,
levanto monumentos,
en las noches de refugio,
que me hablan sobre ti,
del sur, el viento trae
noticias,
el agua tu sabor,
mi sol me da tu calor,
y el frío tu ausencia.
Pero estoy funcionando,
porque prometí apoyarte,
a cada instante,
hasta que de fin a mi arte,
o que la muerte de ti me
aparte,
aunque invisible para ti sea a
cada instante,
aunque muchos hombres y
mujeres lleguen a amarte,
estaré para soñarte,
y cuidarte.
Beldad,
navegamos por el río,
acariciando el borde del delirio,
tomados de las manos,
conjurando al tiempo,
en el volver a amarnos.