Tómame cada vez que reposes en el cielo,
cuando la noche caiga en tu mirada taciturna,
y que las flores acaricien tus muslos dormidos.
Tómame despacio y a tragos ligeros de té amargo,
cuando mis palabras hiervan delirantes a tu oído,
porque son esas veces en donde se pierde todo sentido.
Tómame cerca de tus labios,
dejándome rosar tus frases que suplementan las mías,
estando sentado escribiendo mis poesías.
Tómame pegado a tu piel,
acariciando las sabanas de tus pechos,
porque quiero morir en tu lecho.