12 ago 2014

Akanishta


De la carne espiritual, 
el movimiento de las palabras,
las cuales me llevan a casa.
Del movimiento de mi mano,
el placer directo al corazón,
encontrado la esperanza debajo del iris de mi ser,
recorriendo el rincón de los purgantes,
liberando las estelas de luz de mi interior.
Recostado en la espalda del León,
mis ojos convertidos en hielo,
la mirada vista al cielo,
las vueltas de las estrellas me levitan sin parar,
he encontrado cosas que me hacen soñar,
paráfrasis en el contorno de los labios,
la paráfrasis de la vida paralela.

De las sabias cosas que arroja mi mente,
del servil movimiento comunicativo,
y justamente el cosmos abraza a mi alma,
manejando el poder de la conciencia abierta,
y me miro de reojo con el palpitar en mi razón,
estoy listo para ser encarnado.


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