Corrí aventurado a encontrarme lejos del dolor,
y vi una ráfaga de estrellas,
estrellas marcadas a color,
y en aquel ámbar de luciérnagas,
encontré infinidad de cosas dentro de ellas.
Y un universo cambiante,
traslucido en ventanas color avellana,
sin mas ni menos podría volver a verlos el día de mañana,
lejos....
flotando...
así de cerquita pasando rozando las costas.
Tome mis cosas y me encamine hacia el infinito,
cambie mi textura,
mi habla y mi ser.
para volver a ver,
la claridad del agua destilada del cosmos.
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